El Sin Pecado de la Hermandad del Rocío de Lucena comenzó ayer el camino hacia la aldea de Almonte. Tras la misa de romeros que tuvo lugar en el Carmen, el Sin Pecado visitó la parroquia de Santiago, la capilla de las Filipensas y finalmente realizó su despedida ante María Santísima de Araceli. El itinerario, que en esta ocasión ha sido extraordinario debido a que la hermandad rociera ha cumplido 40 años de su fundación, estuvo determinado por las inclemencias meteorológicas ya que a su llegada a la capilla de las Filipensas, tras el rezo del Ángelus en la puerta de la parroquia de Santiago, comenzó a llover por lo que tuvieron que colocar el plástico protector al Sin Pecado. Esas gotas no impidieron que los cantes, tamboriles y el gran ambiente de júbilo cesasen en ningún momento.
El Sin Pecado estuvo acompañado por un gran número de jinetes y devotos de
En cada una de las visitas que la Hermandad del Rocío realizó estuvieron presentes algunos miembros de las cofradías que tienen sus imágenes titulares en dichos templos y con los que intercambiaron flores y palabras de agradecimiento. En el caso de la Capilla de las Filipensas, un grupo de flamenco amenizó el momento con sevillanas.
Una vez que el Sin Pecado entró en San Mateo comenzó el momento más emocionante ante la bendita imagen de María Santísima de Araceli. A Ella pidieron protección y amparo ante el camino que van a comenzar y por el que todos los rocieros lucentinos se mostraron especialmente ilusionados.



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