lunes, 21 de mayo de 2012

La hermandad del rocio de Lucena


El Sin Pecado de la Hermandad del Rocío de Lucena comenzó ayer el camino hacia la aldea de Almonte. Tras la misa de romeros que tuvo lugar en el Carmen, el Sin Pecado visitó la parroquia de Santiago, la capilla de las Filipensas y finalmente realizó su despedida ante María Santísima de Araceli. El itinerario, que en esta ocasión ha sido extraordinario debido a que la hermandad rociera ha cumplido 40 años de su fundación, estuvo determinado por las inclemencias meteorológicas ya que a su llegada a la capilla de las Filipensas, tras el rezo del Ángelus en la puerta de la parroquia de Santiago, comenzó a llover por lo que tuvieron que colocar el plástico protector al Sin Pecado. Esas gotas no impidieron que los cantes, tamboriles y el gran ambiente de júbilo cesasen en ningún momento.

viernes, 18 de mayo de 2012

Virgen de Araceli



La devoción a la Virgen de Araceli, tiene su origen, cuando el II Marqués de Comares, Señor de Lucena, en una visita a Roma, queda prendado de la imagen de la Virgen de Aracoeli, por lo que ordena tallar una réplica de la misma, y manda llevarla a Lucena, tarea que se cumplió el 27 de Abril de 1562, día en el que la Misma llegó a la ciudad. Su cofradía se constituyó poco después, y así mismo se hizo con su Santuario. Las fiestas en honor a la Virgen, comienzan, cuando Ésta, es bajada en Romería el penúltimo domingo de Abril, desde su Santuario, erigido en la cima de la Sierra de Aras, y con un recorrido de unos 6 km. en los que mediante Santeros, una parte del camino, y el Pueblo, la otra, procesionan a la Patrona, hasta llegar a la ciudad, donde la aguardan la Aracelitana Mayor, y su corte de honor, que la acompañarán hasta San Mateo, lugar donde normalmente reside la imagen hasta su subida de nuevo al Santuario. Las fiestas siempre han de coincidir con el primer domingo de Mayo. Comienzan el Viernes, con el Pregón Aracelitano, y continúan el Sábado, con la ofrenda de flores, en la que la mayoría de los lucentinos participan, y en las que la Aracelitana Mayor y sus damas ataviadas con el traje típico lucentino adornan el altar de la Virgen con miles de flores.